Isla Perdida. Población:

Antes de empezar...

Antes de empezar, solo quiero decir una cosa: en realidad, el aniversario es el sábado 13, pero guarden el secreto. Tengo un amigo gorila de espalda plateada que me debe un favor... ya me entendéis...

¿Otra vez viernes?

Happy birthday to us! Happy birthday to us! Happy birthday mister Naufrago, mister Don and mister Bautista! Happy birthday to us! ¡Bieeeen! Digo... Weeeeeell!
Queridos internautas, hace ya un año que comenzamos nuestra modesta andadura por los cerros de internetvilla, y hubo de todo: especiales, fanáticos religiosos, blogoteca, comentarios de una huelga de hambre, vacaciones forzadas y sin forzar (malditos exámenes)... ha habido de todo, pero de lo que más ha habido han sido cambios. Porque, en esta vida, nada se mantiene, todo cambia. Cuando esto empezó, Justin Bieber era "ese entrañable jovencito oriundo de Canadá".
Pero bueno, en un aniversario hay que hablar de cosas buenas, así que vamos con los contenidos:

- Cómo no, este viernes viene con un especial muy especial: el especial aniversario. Al ser esto un sitio de publicación online, hemos querido rendir un discutible homenaje a la mano que nos da de comer (que en realidad ni es mano ni nos da de comer): la informática, una vez más. En esta ocasión os traemos un manual de socorro que os servirá de gran ayuda (lo cual dudo mucho).

-Seguimos con las cagadas deportivas de Don, que nos muestra los riesgos de una carrera ciclista.

- La actualidad más actual sigue aquí, actualizándose, como lo hace actualmente, así que ya sabes, actualízate con las NoNoticias, pero actualízate aún más con... ¡La noticia del día!

-Kimbo te sigue esperando. Recuerda la leyenda africana: si cambias tu nombre por el de un enfermo, el enfermo sanará. Cada día mueren 20.000 niños por enfermedades que pueden ser curadas. Únete a la nueva campaña de UNICEF.

Bueno, poca cosa más podemos decir ya. A los que habéis seguido fieles, que según pone ahí sois pocos, pero bien avenidos, muchas gracias por permanecer ahí con nosotros, y a los que no lo habéis sido, pasad, no es necesario ni que os limpiéis los zapatos. ¡BIENVENIDOS!

La blogoteca

Mostrando entradas con la etiqueta políticos. Mostrar todas las entradas
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Diez preguntas informáticas indispensables…


… que Bill Gates se olvidó de respondernos. De cara tanto a celebrar como a rememorar la ya famosa lista de Bill Gates y sus claves para el éxito, aquí tenéis esta especie de glosario, con diez preguntas que te harán preguntarte por qué no cogiste una telesketch en lugar de un ordenador:

1- ¿Es realmente útil?
Es casi ilógico pensar en plantearse esta pregunta: internet es casi la nueva televisión, y el ordenador ni os cuento. ¿Quién podría vivir más de quince minutos sabiendo que el ordenador está estropeado? Aun así, en la mayoría de los casos, la situación es la siguiente: hace ya más de un mes que te metieron el troyano, y el ordenador te va a trompicones, pero no lo llevas al servicio técnico, en parte por pereza, en parte por tacañería, y en una parte mucho mayor porque sabes que lo tendrán allí encerrado durante una larga temporada, demasiado tiempo como para que puedas permitírtelo, porque, además de usar el ordenador para trabajar, utilizas internet como fuente de información principal, y ya no se te ocurriría recurrir a un diccionario, o a una de esas enciclopedias… ¡que escalofríos da solo pensarlo! ¿Y luego qué? ¿De vuelta a las cavernas? El caso es que no puedes prescindir de él, aunque ya ni siquiera reconoce la memoria externa. Tu conexión de alta velocidad está siendo utilizada por medio vecindario, y, cuando puedes, la utilizas para bajarte música y ver películas, pero de los doscientos discos que tienes en el ordenador, solo has podido escuchar tres o cuatro, y de todas las películas que tenías planeado ver, solo puedes ver alguna, y con mucha paciencia, porque de lo lenta que va tu conexión de alta velocidad, tienes que pararla cada cinco minutos para que cargue. ¡Las maravillas del progreso, señoras y señores, solo nos hace la vida más fácil! Y hablando de utilidad…

2- ¿En qué punto una llamada al servicio técnico deja de servirte de ayuda?
La pregunta correcta sería ¿En qué punto una llamada al servicio técnico pasa a convertirse en una matanza salvaje? Hay tantas cosas discutibles en este servicio que no creo que pueda enumerar más de unas cuantas: para empezar, lo de asistencia 24 horas es una vil farsa, en realidad la mayoría de las veces es la fría y deshumanizada voz de un robot la que te dice que los operadores están ocupados, y vas a tener que esperar, y cómo no, la llamada no va a ser barata. Cuando contestan, nos toman por idiotas. ¿Quién no ha oído la famosa frase “está seguro de que el aparto está conectado a la red eléctrica”? Que te dan ganas de contestar “¿Ah, que es en la red eléctrica? ¡Claro! ¡Ya sé dónde está el problema! ¡Me había metido el enchufe por el culo y por eso no me dejaba reproducir archivos de audio!”, y mientras tú esperas pacientemente con una crispante canción, durante la cual sueltas de cuando en cuando algún “me cago en su puta madre”, el operador te está escuchando, y seguramente se lo esté contando a sus compañeros operadores mientras se echa unas risas desde la seguridad del “mute”. El caso es que, obviando cambios de operador, instrucciones contradictorias y mil desvaríos más, al final descubres que tu llamada para ver si podías solucionar el problema tú mismo te ha costado más que llamar a un técnico, para que no tarde en volver a estropearse.

3- ¿Cuándo tiene tu ordenador suficientes complementos?
Por ejemplo, basándonos en el testimonio de un cliente anónimo de PC Market, “porque no eres precisamente una lumbrera” (marca ficticia para depurar responsabilidades, el caso puede no corresponderse completamente con la realidad, Cartas desde la Isla queda exenta de responsabilidad legal por los contenidos publicados) que acudió a su tienda para comprarse una webcam y un micrófono. ¿Los motivos? Puro mimetismo informático: su compañero de trabajo se había comprado los mismos complementos aquella misma semana.
—Saludos, honrado comerciante —dijo el hombre—. Espero que pueda ayudarme con su criterio. Estoy buscando una webcam y un micrófono como los de mi compañero de trabajo.
—Pues verá, eso depende de la marca y el modelo de los productos que haya elegido su compañero —responde el vendedor, con una fingida sonrisa para ocultar su apatía.
—No lo sé, joven, solo sé que se los ha comprado para hablar con sus primos de Toledo.
— ¡Ah! ¡Perfecto entonces! —Responde el vendedor, con una sonrisa auténtica en esta ocasión—. ¡Sígame! Con estos dos aparatos no tendrá ningún problema para comunicarse con sus parientes de Toledo.
—Pero si yo no… —responde dudoso el cliente, sabedor de que no tiene primos en Toledo, e incluso sospechando que allí el único primo es él, pero no las tiene todas consigo, la seguridad del vendedor es demasiado apabullante.
— ¡Claro que sí, hombre! —Insiste el vendedor, que tiene entre sus manos dos chismes tan caros que bien podrían funcionar por arte de magia—. ¿Cómo no va a poder los instrumentos de su compañero hablar con sus primos de Toledo y los suyos no? ¡Estos dos aparatos tienen todo lo que necesita! —Y ya le tiene en el bote.
Este ejemplo da que pensar…

4- ¿Sabemos tanto de informática como creemos?
Esto me recuerda a un ejemplo más que evidente: Fernando Alonso. Cuando Fernando Alonso comenzó a arrasar como piloto, no había bar en el que, apoyados sobre la barra, un montón de borrachos comentasen la carrera, e incluso discutiesen a voces sobre si las ruedas blandas serían suficientes como para terminar el circuito. Todo el mundo se había vuelto experto en Fórmula 1. Y yo me pregunto ¿no ha sucedido exactamente lo mismo en este campo? Si el hombre de la webcam y el micro no hubiese intentado ir de listo con su compañero de trabajo, el vendedor de PC Market (marca ficticia para depurar responsabilidades, el caso puede no corresponderse completamente con la realidad, Cartas desde la Isla queda exenta de responsabilidad legal por los contenidos publicados), que, al fin y al cabo, está haciendo su trabajo, no le habría timado. Pero, entonces…

5- ¿Quién tiene la culpa de todo esto?
Pues me parece más que evidente también: los culpables son los mismos que decidieron que las cintas de música ya no valían, ni las cintas VHS, ni los lp (aunque estos están volviendo al mercado), y había que volver a comprarlo todo una vez más. Los mismos que sacan al mercado un ordenador de último modelo, y al año el mercado está lleno de ordenadores más baratos y con mejores características. Dentro de nada los regalarán con las tapas del yogur, pero nos seguirán clavando en el servicio técnico. A propósito, ¿puede ser que el lp esté volviendo para luchar contra la piratería? Lo cual me hace pensar…

6- ¿Se puede luchar contra la piratería?
Cierta empresa mafiosa, con servicios abusivos y ansias de monopolio cree que sí, pero no solo lo cree el gobierno, también lo cree la SGAE. ¿Pero qué pasaría si pasásemos junto a uno de sus carteles de “La piratería mata la música” o “Salvemos la propiedad intelectual”, de grupos afiliados a quienes-vosotros-sabéis. Parece muy bien hecho… ¿se habrán comprado algún programa de diseño gráfico? Yo que sé, el photocad (marca ficticia para depurar responsabilidades, el caso puede no corresponderse completamente con la realidad, Cartas desde la Isla queda exenta de responsabilidad legal por los contenidos publicados) o algo así. Esto nos lleva a la siguiente pregunta:

7- ¿Qué coño pasa con los manuales de instrucciones?
Más idiomas de los que existen en cada uno de ellos, esquemas que parecen de otros aparatos, botones que, sencillamente, no están… estas son solo unas pocas de las características de este instrumento del demonio. ¿Mi teoría? Seguramente quieran tomarnos por tontos y arrojarnos a los brazos del servicio técnico una vez más. Lo más normal que suele suceder al leer un manual de instrucciones, es lo que le sucedió a nuestro amigo, el cliente anónimo de PC Market (ya sabéis…):
—Cariño, ven a ayudarme a conectar la webcam, anda, que ya verás que pronto estamos hablando con los primos de Toledo —le implora el hombre, que evidentemente no se ha enterado de nada, a su mujer.
—Gilipollas —responde esta, muy comprensiblemente, pasando de largo.
—Está bien, creo que podré yo solo… “instruction guide”, no, esto no es “руководство по эксплуатации”, esto creo que tampoco… “manual de instrucciones” ¡Aquí está! —Exclama, henchido de orgullo, y comienza a leer—. “No vierta agua, ni otros líquidos, sobre el producto”, hecho, “no arroje el producto a los transeuntes”, hecho también… —pero la cosa se complica para nuestro compañero—. “Al conectar el producto, utilice el cable de ocho pines, si su equipo informático carece de salida wan miniport, pero utilice el conector h-5473928-j3 si dispone de salidas USB libres. Recuerde antes configurar su equipo electrónico para entrada w-lan, si no dispone de wan miniport, o para salida USB, si dispone de puertos USB libres. Si dispone de salida wan miniport, conéctela de la forma habitual”… ¡Joodeeer!… Y yo sin avisar a los primos de Toledo.
Curiosamente, las instrucciones básicas se acaban contraviniendo, y el producto acaba estrellado en el asfalto.
Sin embargo, una vez obviado todo esto (por suerte), llega otro problema habitual, que nos lleva a la siguiente pregunta.

8- ¿Por qué nuestros equipos domésticos se calan, se cuelgan, se estropean en pleno uso… y otros productos no?
Es de locos pensar que, después de lanzar una sonda al espacio, los ordenadores de la NASA se cuelguen, o que, en pleno vuelo, el instrumental de a bordo se quede pillado, con el consecuente hostión contra el suelo, o incluso que, en una base militar, se cuelgue el instrumental y los misiles se lancen. No me imagino yo al jefe del proyecto de la NASA diciendo “que contrariedad… habrá que llamar al servicio técnico”, o al piloto del avión en cuestión quejándose “vaya, primero la cafetera en casa y ahora esto”, o, Dios no lo quiera, al capitán de la base militar diciendo “bueno, ya se sabe, el instrumental armamentístico… bueno, mala suerte, espero que la cafetera sí que funcione”. ¿Por qué permitimos que nos vendan equipos informáticos estropeados? Y lo más grave…

9- ¿Por qué permitimos que, los que no están estropeados, los estropee algún gilipollas?
¿Qué gracia tiene meterle un virus en el ordenador a un pobre hombre y jodérselo? Vete al ordenador del director del Banco Central del País (no lo repito más veces) y saca de ahí cuantos millones puedas, nadie te lo va a recriminar, total, si ese dinero lo pierden las compañías de seguros, pero no vayas a un pobre oficinista y le jodas el trabajo, como si no fuera ya bastante difícil que algo lo echara todo por tierra. Aun así, ¿qué haces? ¿A quién denuncias al cabrón de turno? Porque no creo que en emergencias fuesen a ayudarte mucho, igual tendríamos que recurrir a la famosa frase de Bruce Willis y decirles “¿Y qué cojones se cree que estoy haciendo? ¿Pedir una pizza?”. Sin embargo, la pregunta del millón, la que más inquietud provoca y la que más nos encoge las tripas es…

10- ¿Qué nos depara el futuro?
¿Coches voladores y acuáticos a los que se les estropea el GPS en medio del mar? ¿Cruceros espaciales que, por error, filtran el oxigeno al espacio? ¿Servicios técnicos que te mantienen postrado en tu silla de oficina? ¿Androides asesinos presidiendo el gobierno? ¿Se convertirá el futuro en una especie de Futurama? ¿Será más bien una pesadilla dickensiana? ¿Se cumplirán las profecías de Isaac Asimov, pero los robots se calarán y se les olvidarán los principios de la robótica, perpetrando brutales genocidios, para que luego el servicio técnico diga “ya se sabe, los robots se cuelgan”?

De todas formas, no lo sabemos. Aun así, ruego a todos los estudiantes de ingeniería que lean esto que, por el amor de Dios, recapaciten, construidnos, por favor, un futuro, por lo menos, en el que podamos morir por causas naturales. Aun así, aprovecho para daros un consejo: cuando lleguen las vacaciones, viajad, disfrutad de la brisa invernal, alejaos de las complicaciones, desconectad y volved con las pilas cargadas, dispuestos a disfrutar de nosotros tanto como nosotros disfrutamos tratando de haceros disfrutar, porque, citando al célebre Isaac Asimov: "El aspecto más triste de la vida actual es que la ciencia gana en conocimiento más rápidamente que la sociedad en sabiduría".

Qué gozada de día…


… y yo que quería perdérmelo. En fin, que de nuevo es viernes y yo, en calidad de náufrago, tengo que contaros algo inquietante. Algo que ya hizo notar el padre del humor inglés pero en España, Andreu Buenafuente, hace unos días: el inminente proceso del juez Garzón está reabriendo heridas que no es que sean viejas, sino que algunas de ellas ya pertenecen a cadáveres, y encima sin venir a cuento.
Antes de nada, os pondré en antecedentes... ¿lo cogéis? ¡Antecedentes! Jajajaja (no os enfadéis, es que estoy un poco espeso…) El 25 de febrero de este año, arrancó la tramitación de una querella contra el juez Baltasar Garzón debido a su presunta orden de grabar las conversaciones de imputados en la trama Gürtel con sus abogados, lo cual es ligeramente ilegal, ya que no solo una grabación sin consentimiento de sus protagonistas no es admitida como prueba y no tiene validez alguna a efectos legales, sino que también es una vulneración de la intimidad y prevaricación… los imputados de la trama Gürtel grabados han dicho que “¿cómo puede haber gente tan rastrera?”.
El hecho de que los chorizos de la trama Gürtel se estén quejando de intrusismo, que también ya no es que no tenga para un artículo, sino que da para un libro, no es lo que nos atañe este viernes a la luz de que todo esto está levantando ampollas con lo que parece el cuento de nunca acabar: las dos Españas.
Efectivamente, damas y caballeros, la querella contra Garzón ha provocado la unión de los sindicatos (tócate los cojones, no se ponen de acuerdo para conseguir una reforma laboral decente y se alían para defender a un magistrado, esto sí que es de chiste), pero no solo entre ellos, además se unieron Pilar Bardem, Pedro Almodovar, y vamos los que aparecen siempre donde más les conviene, para prestar su apoyo al juez y dar un poco la nota. Los periódicos de corte más “conservador” (si, ese tipo de conservador con bigote y aficionado al coñac) hablan de “boicot a la democracia”, pero la perla esta vez corre a cargo del ABC, con un titular breve pero conciso (y por conciso quiero decir acojonante): “golpistas”.
Parece que poco a poco vamos recuperando nuestro proceso natural de evolución: hacia atrás. Por un lado tenemos a un abogado intentando ganar tiempo tratando de procesar a Garzón por unas grabaciones que ya fueron desestimadas, y en el caso de que no lo hubiesen sido solamente significaría que el juez de instrucción era un poco falto… de ética profesional, por supuesto. Sin embargo, a pesar de la desestimación de las grabaciones, el proceso tira p’alante, ¡con dos cojones! ¡Hay que castigar a los infractores con todo el peso de la ley! Y si no, que se lo pregunten a Mariano, que aún sigue escondido debajo de la mesa de su despacho, pero bueno, tampoco pasa nada, aquí enseguida se monta una manifestación donde aparezcan los de siempre, los artistas progresistas de cara a la galería y que luego apoyan la privatización del arte que crean defendiendo a ultranza sus “derechos” como autores. Luego que aparezcan las cabezas visibles de los sindicatos y que empiecen a llegar los pringados de siempre para hacer bulto, porque de todos es sabido que una manifestación solo cuenta por la gente “importante” que acude. Ejemplo:
Una manifestación antiabortista se cuenta como una manifestación importante cuando se ha presentado Esperanza Aguirre y/o Mariano naniano, la gente que ha ido hasta allí a defender lo que sea que defiendan los antiabortistas (porque también es bien sabido que sobre el cuerpo de una mujer la decisión que cuenta es la de una masa anónima) no cuenta para nada, la gente no cuenta, solo es una masa anónima, que además ni siquiera es importante en cuanto a número, porque cada uno dirá la cantidad que le salga de sus huevos toreros según le convenga, o les convenga a sus jefes. De este modo, una manifestación antiabortista ha sido un éxito si ha estado allí Esperanza Aguirre y ha habido un millón de personas, aunque en realidad esa misma manifestación haya sido una mierda de acto con menos de cien mil personas.
Dejando aparte la manifestación, también está el hecho de que la prensa “seria” boicotee la manifestación simplemente porque no conviene a los intereses de su público. El periodismo es una carrera, no una mercancía, señores, así que un poco de seriedad. ¿Qué viene ahora? Seguramente una huelga general pidiendo a gritos la amnistía del bigotes y compañía, aún miembros del PP, porque ahí no dimite ni Dios. Estoy empezando a pensar que es más difícil dejar de ser del PP que dar de baja internet, y eso que según los estatutos del partido cualquiera de sus miembros implicado de alguna manera en algún delito de corrupción debe ser destituido o poner su cargo a disposición del partido, y claro, Rajoy no les debe oír dimitir desde debajo de la mesa de su despacho. Además parece ser que cada vez que le preguntan cómo piensa sacudirse el marrón, se tapa los oídos y grita “tralalalalalala”, para luego decirle a su secretaria “mira a ver shi she han ido ya”.
En definitiva, que voy a ir guardando latas de atún por si acaso la cosa tira para adelante y acabamos por vernos en las calles matándonos por Garzón. Antes de terminar el artículo quisiera dar mi enhorabuena a los sindicatos por su eficaz actuación… justo cuando menos pintan, y ahora, puesto que Ronnie James Dio y los padres del heavy metal me lo susurran al oído, tengo que acabar, pero lo haré con una frase que dijo un mendigo el otro día en callejeros, y que me hizo pensar en que quizás debí hacer más caso a los mendigos y menos a los profesores y jefes que me han ido surgiendo: trabajar significa convertirse en un eje más de este sistema, un sistema que hace siempre a los ricos más ricos, y a los pobres más pobres.

Cura sana…


…culito de rana. Esta frase cobra un nuevo significado, pues ayer descubríamos que tras ya dos años intentándolo, Barack Obama ha conseguido llevarse al huerto a los congresistas y aprobar su propuesta de reforma sanitaria. Aún saltan de alegría varios colectivos como el de los trabajadores sin seguro, los parados y las víctimas de Chuck Norris.
Las novedades que aporta la reforma incluyen más facilidades para adquirir un seguro sanitario, el aumento de impuestos para los más ricos, un aumento de la cobertura de prescripción de medicamentos para la tercera edad y un coro de enfermeras que cantan la canción infantil con la que abrimos el artículo a los enfermos.
Lo cierto es que son unas medidas bastante loables, a pesar de la oposición de los republicanos más conservadores. Parece que no va a pasarles más eso de que sea más difícil operar a un carpintero de apendicitis que a un magnate de un tumor cerebral, pero eso habrá que verlo.
No es raro que en el país conocido como “la tierra de las oportunidades”, que exporta el “sueño americano”, que no es otro que llegar más alto que nadie, y educa a sus hijos en la más fría competitividad para sobrevivir por encima del vecino, se dé más facilidades a quien mejor puede pagarlas… con ese currículum no es de extrañar. Pero no quiero unirme a la masa de gente que critica algo antes de dar una oportunidad (lo que parece ser todo el mundo), y quiero centrarme en otro sistema sanitario que pide una reforma tan a gritos que todo su personal médico precisa de sonotones al jubilarse: el sistema sanitario español.
¿Y que mejor manera de empezar un análisis, por somero que sea, del sistema sanitario español, que remontándonos a sus orígenes? La respuesta es tan simple como aterradora: Francisco Franco. Es bien sabido que basta con acercarse a cualquier defensor del franquismo para que éste defienda al innombrable con tres argumentos: viviendas de protección oficial, seguridad social y pantanos. Cualquiera podría decir que son los tres únicos aspectos en los que España avanzó algo desde el 39 hasta el 75, pero el buen franquista sabe que puede aferrarse a estos aspectos cual clavo ardiendo (esto me da que pensar sobre algo interesante aunque fuera de tema y solo por poner un ejemplo: desde que en Alemania claudicó el nacionalsocialismo y hasta ahora, no ha aparecido ninguna estatua de Hitler, ni nadie diciendo que en realidad no fue tan malo, ni ningún ex-miembro del partido nazi en el gobierno: misterios de la evolución humana).
Sin detenernos en esto (ni en lo bien que suena decir que en España tenemos estado del bienestar y todas esas gaitas), vamos a ver qué es lo que tenemos en realidad:
- En primer lugar tenemos los edificios: consultas, ambulatorios, hospitales y demás centros de salud, que se caen a pedazos y son del año de la pera. He visto gente curarse automáticamente por no entrar en esos edificios decrépitos.
- El personal que nos atiende: entiendo perfectamente que trabajar en algo así tiene que ser deprimente por mucha vocación que haya de por medio, pero sinceramente creo que hacen castings para coger a las enfermeras con más mala hostia del panorama euro. El otro día estaba en urgencias cuando una señora se acercó a una enfermera y la dijo “no oigo nada por este oído y el otro me duele”, a lo que la enfermera contestó sin detenerse siquiera “bah, para lo que hay que oír”. ¿Pero cuanto ácido ha tenido que asimilar el cuerpo del responsable de recursos humanos del hospital para que ese súcubo me atienda de urgencia? Es justo lo que necesitamos cuando vamos a urgencias, que al darle los buenos días a una enfermera ella nos conteste “¡pues mira quién fue a hablar!”.
- La organización: Aunque aquí lo parezca, no es muy divertido que te echen de una habitación a las cinco y media de la tarde porque las visitas están prohibidas hasta las cinco en punto de la tarde. Aunque para diversión, que te ingresen en una habitación que compartes con veinte personas, aunque en realidad solo tiene dos camas… ¿Que cómo puede ser? ¿Un misterio a la altura de la Santísima Trinidad? Algo parecido, porque más o menos sucede por obra y gracia de esos veinte ocupantes, que, tal y como suponíais, son gitanos. ¿Por qué? Porque no hay gitano que esté en un hospital y no se pase por el forro de los cojones la norma de solo una visita por paciente. Estás convaleciente de una operación y tienes al lado un panorama similar a Pearl Harbor durante el ataque, pero en familia. Sin embargo, todo esto carece de interés a la vista de que las propias enfermeras se lo pasan todo por el forro: ¿Qué pone “puerta cerrada, peligro de contagio”? ¡Pues abierta de par en par! ¿Qué el viejo ese necesita que le pongan un enema? ¡Se lo ponemos al lado del de la gastronteritis! Es muy difícil permanecer en un hospital un día sin contagiarte con al menos tres cepas distintas de virus estomacal… ¡Muchas gracias, personal!
- El overbucking: Cada vez que alguien en un aeropuerto se queja de los problemas de retrasos y overbucking le mandaría a un hospital público para que se tuviera que sentar en el suelo porque en ninguno de los ocho pisos hay un solo asiento en ninguna de las salas de espera, o para que esperara durante diez minutos un ascensor que no llega junto a media docena de viejas dispuestas a hundir sus uñas en su carne y a perforarle con sus dentaduras postizas con tal de no quedarse fuera, para acabar subiendo hasta el último piso por las escaleras sin aliento ni para pedir una camilla para que le ingresen a él también, cosa que no podrá hacer porque tienen problemas de espacio y se están viendo obligados a dar el alta a la gente en cuanto se despierta de la anestesia, pero claro, ¿cómo va a haber espacio si la mitad de la población gitana del país está repartida en tres habitaciones? ¿Qué? ¿Que tu vuelo a Cancún se ha retrasado un par de horas? ¡Vete a tomar por el culo, que es a donde te van a mandar cada vez que vayas a ver a tu médico de cabecera al ambulatorio más cercano, porque están jodidamente saturados! ¿Será porque todos han decidido ponerse malos a la vez? No, es porque el gilipollas de turno decidió que era más rentable gastarse una millonada en… yo que sé… financiar una película completamente vomitiva sobre unos veinteañeros hasta las cejas de todas las drogas existentes, en lugar de un par de putos ambulatorios nuevos para que todos podamos respirar un poco mejor… Esta vez las gracias se las doy a la Sinde, que todos nos acordamos mucho de ella, y de su familia.
- Las comparaciones, que son odiosas: Todo el mundo dice que los mejores médicos son los que están ejerciendo en la sanidad pública, pero cuando Leticia, o Letizia (Joaquín Sabina, ese cerdo mentiroso y sin escrúpulos) Ortiz se pone de parto, o la disgusta su nariz o tiene diarrea (porque la realeza también hace de vientre), se va a la Clínica Ruber Internacional… eso da que sospechar, ¿no? Sin embargo, ponerse a pensar sobre esto es llegar a la conclusión de que no se trata de que los médicos sean mejores, sino de, en comparación, los médicos de la sanidad privada operan con un buen instrumental, y los médicos de la sanidad pública anestesian con un mazo.
Al fin y al cabo, tras este análisis del regalito del caudillo, hemos concluido que la seguridad social no es otra cosa que unas instalaciones asquerosas a rebosar de gente atendida por la gente con la peor mala hostia del mundo y todo organizado por un mono adicto al prozac. De esto podemos sacar un par de lecturas: Una de ellas es que el regalito que nos dejó el franquismo es como que te regalen una patada en los huevos. Otra de ellas es que, en lugar de financiar nosotros mismos nuestras necesidades sanitarias en un sitio más o menos decente, financiamos con nuestros impuestos una basura pero “tirada con muy buenas intenciones”… ¿Y quién dice que el sistema no funciona?

¿Existe…

…la libertad de expresión? Si, si, como lo oís… bueno, como lo leéis. Puede parecer una bobada pero yo me hago esa pregunta con bastante frecuencia. Pero vamos a imaginar que redirigimos esta pregunta a, por ejemplo, ese borracho cincuentón que no puede mantener el equilibrio sin estar sujeto a la barra, y aun así, le cuesta lo suyo. Si se lo preguntamos a ese hombre, seguramente su mirada se perderá en el infinito, y con voz ronca y aguardentosa nos dirá:
−Eso es un cuento chino para sacarnos los cuartos, una patraña… ¡un complot!... creo que me he meado encima.
Pero si volvemos a trasladar la pregunta, esta vez hacia un objetivo perteneciente a la clase política, su respuesta podría variar entre “por supuesto, y es uno de nuestros objetivos más primordiales defenderla a ultranza” a “sí, pero no hay que confundir libertad con libertinaje”, estas dos respuestas, que por otra parte sueltan un olorcillo bastante rancio, varían según los patrocinadores del partido político en cuestión, porque la única diferencia entre un partido político y un equipo de futbol es que sus miembros no van con el sponsor en las americanas.
Sin embargo, hay un objetivo hacia el que me gustaría disparar mi pregunta si tuviese la oportunidad, ¿que quién es? Un personaje tan entrañable como gracioso: Alfonso Ussía.
Al lector más avezado ese nombre le resultará familiar por aquella campaña de desprestigio que se llevó desde Telemadrid y sus simpatizantes hacia el Gran Wyoming, y que en LaSexta se recuerda ya con una nostálgica sonrisa. El ya mencionado periodista (al que por lo visto le gustaría ser humorista), acumula ya unas cuantas actuaciones polémicas, a citar:
- Desvelar que fue TVE quien sobornó a los jurados de Eurovisión para que ganase Massiel.
- Su “repugnancia” ante “la ley por permitir el asesinato del “nasciturus”” (ya os he dicho que es un cachondo, esto traducido viene a ser que le repugna la ley del aborto)
- Como ya he dicho antes, su participación en la campaña de desprestigio contra el Gran Wyoming con motivo de la agresión a Herman Tertsch.
- Sus cariñosos apelativos hacia el también periodista Fernando Delgado por ciertos comentarios hacia él y otros periodistas tras los lamentables sucesos del 11 de Marzo del 2004. Lo más cariñoso que le llamó fue “miserable”.
- Su reciente y estelar crítica a unas mujeres que se manifestaron semidesnudas. Al parecer, el señor Ussía decidió que la noticia de aquel acontecimiento estaba en que las mujeres eran “horrorosas”, “malolientes”, que “nadie podría acercarse a ellas sin una máscara anti-tóxica” y que “cualquier hombre que se atreviese a fornicar con ellas tendría que ser reconocido como héroe”.
Y unas cuantas más. Sin embargo, he decidido detenerme en una de sus escaramuzas que me ha interesado bastante, dejad que os ponga en antecedentes:
El conocido actor español Guillermo Toledo, tras la muerte del preso cubano Orlando Zapata, declaró que el fallecido “era un delincuente común, ni siquiera era un disidente político”. Al parecer, esta fue también la versión del gobierno cubano. Esta coincidencia de versiones ha sido el desencadenante de un linchamiento público por parte de, entre otros... si, amigos, Alfonso Ussía y el diario La Razón.
El artículo comienza con un título más que revelador “el estalinista”, y continúa con lindezas como “decaído cómico”, “se ha despachado a gusto con un disidente”, “farsante”, “incoherente” o “son para vomitar (él, Pilar Bardem y el Gran Wyoming)”. El artículo viene a decir que Willy es el enemigo público número uno, que puso a parir a un mártir al que deberían hacer santo y socio póstumo del Real Madrid como mínimo, pero que bien que se aprovechó de Aminatou Haidar, quien por cierto tiene mucho cuento, además, estaba junto a los titiriteros de turno, y finalizaba con que menos mal que era actor, porque si fuese alguien importante todos estaríamos muertos… sí, creo que es un buen resumen. Ahora entendéis mejor la pregunta del principio, ¿no?
A ver, por dónde empezar… supongamos que en un país tan oprimido, caótico y con tanto marketing oportunista como Cuba, con una situación tan difícil, no fuera tan fácil opinar a tientas. Es decir, la opinión pública dirige la opinión sobre la isla centrándose en dos cosas: una es que Cuba era el patio de atrás de Estados Unidos, donde hacían lo que les daba la gana y Batista era un muñeco de paja, hasta que llegó la revolución y Fidel Castro se asentó en el poder… la pregunta es: ¿cómo está Cuba ahora? ¿O como estaría? ¿Tienen que resistir o capitular ante la presión norteamericana? Seguramente todo el mundo tenga su propia respuesta, pero, pensándolo bien, ¿a que no es un tema que se resuelva en cinco minutos? El problema es que las riendas de la opinión pública están en la mano de quienes quieren hacernos creer que si dependiera de ellos, el mundo ya estaría arreglado.
Por otra parte, en Cuba hay un totalitarismo, hay gente que lo está pasando realmente mal y, aunque no es un tema con el que se pueda frivolizar (manía que parece estar pasando de los directores de documentales oportunistas a los periodistas y columnistas de opinión MUY oportunistas), no es algo que se pueda dejar aparcado como si tal cosa.
Contemplando estos dos puntos de vista, aquí tanto el actor que responde, no sin razón, que Orlando Zapata es un muerto, y merece un respeto, pero no es un mártir de los deseos de occidente, ni merece ser tratado como tal.
Vayamos ahora al turrón. Alfonso Ussía se aprovecha de esta opinión para dar un buen golpe de efecto y publicar algo que no deje a nadie indiferente. Problema: como profesional que es, no puede pasar por alto el rigor periodístico, pero tampoco puede pasar por alto la oportunidad que se le ha presentado para desacreditar todo lo posible al actor y despertar en las conciencias de sus lectores el germen de la “democracia”. Solución: para salvaguardar el rigor periodístico sin perder de vista sus objetivos, lo que Alfonso Ussía ha hecho ha sido pasarse las palabras “rigor periodístico” por el forro de los cojones. ¿Cómo? Con mucho humor, porque Alfonso Ussía es un cachondo, y si tiene que decir que Guillermo Toledo es un rojo de mierda y un demagogo, lo camufla como falta de coherencia con hechos tan trascendentales como que sí que dio la cara en un suceso aislado.
Ese es el motivo por el que me gustaría tener en frente al Alfonso Ussía de turno y preguntarle si en realidad existe la libertad de expresión o si solamente es un espejismo, si todo es tan democrático como él quiere hacer ver a su público, y si en realidad Willy Toledo es tan malo malísimo que debería tener el pelo de Llamazares.
En fin, que todo esto ha abierto mi apetito de libertad y democracia, así que voy a pasarme a esRadio para que alimenten mi cerebro con su perorata anti-y-a-la-vez-pro-hedonista mientras desayuno… os voy a dejar un par de imágenes para que veáis lo bonita que es Cuba, pero tenéis que verlas mientras escucháis la canción aquella de Aladdin que decía: “un mundo ideaaaaaaal”. Si después hay alguien que siga con ganas de frivolizar sobre el tema, que se ponga en contacto con Alfonso Ussía, que creo que con esto tiene hasta que se jubile.



Te ví a poné…


… dos velas negras. Esta casposa frase está dedicada a todos los que se dedican a la economía como si fuesen futurólogos… ¿Por qué? Muy sencillo: el FMI (Fondo Monetario Internacional) ha declarado que España será la potencia (sin mucho exponente) (si, amigos, este es el llamado humor matemático… ¡la tierra prometida del humor!) a la que más le va a costar salir de la crisis. Han pronosticado que España seguirá en recesión durante el 2010: Zapatero todavía se está tirando de los pelos, pero de las cejas. Ya no parece Mr Bean, parece Spock… o Ibarretxe.
Justo ahora que España preside la Unión Europea, se habla incluso de expulsarla de Europa. En España ya se han tomado medidas y se ha prohibido a Karmele ir a Eurovisión. Seguramente vosotros os preguntaréis como se ha recibido aquí esta tormenta… este “tsunami”… y no me refiero a lo de Karmele, sino a lo del FMI, que por cierto parece una marca de zumo:
− Tómate un FMI y empezarás el día con superávit.
Como decía, la reacción aquí ha sido la siguiente: Zapatero, el presidente al que le hubiera ido mejor si hubiese hecho caso a su apellido, ha anunciado que no sabe si se presentará a las elecciones del 2012, y que “no quiere que parezca que abandona el barco cuando se está hundiendo”. Sin embargo, si no sabe si presentarse no se debe a todo lo que está pasando, sino a que la sombra de Sonsoles es alargada… para quien no lo haya entendido, ahí va una explicación sencilla: se dice que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, pues bien, detrás de Zapatero está Sonsoles, que tiene un buen ojo… Ya me imagino la conversación:
−Aunque estemos pasando por un mal momento, estoy seguro que en 2012 me recordarán como al presidente que sacó a España de la crisis –diría Zapatero.
Y Sonsoles:
−Como te presentes en 2012, cojo a las niñas…
−Como cojas a las niñas te vas a herniar, Sonsoles…
− ¡Cállate! Cojo a las niñas y nos vamos con mi madre.
Claro, Zapatero acojonado, con una cara de sorpresa tan grande que las cejas le han hecho el efecto cómic, es decir, salírsele de la cara:
−Pero… ¿Por qué?
− ¿Por qué? Como te presentes en el 2012 son capaces de hacernos el cementerio nuclear aquí.
Porque lo de los cementerios nucleares es otra. Con la excusa de que no hay peligro, quieren abrir Marina d’or, ciudad de mutaciones, y como es evidente, nadie quiere esos residuos. ¿O vosotros querríais tener a un vecino mutante? Pero no mutante como Lobezno o Tormenta de los X-men, mutante en plan Carmen de Mairena con tres cabezas y en verde. Aunque pienso yo, si el cementerio nuclear no va a entrañar peligro, ¿Por qué no le ponen en la Puerta del Sol? Señores políticos, no tendrían ese problema si en lugar de intentar sacar beneficios con lo que sea, se dedicaran a no jugar a ser Dios y tener como prioridad al ciudadano.
Dejando atrás este tema, que como Carmen de Mairena, trae cola (ojo, si fuera como Carmen de Mairena mutante traería tres colas), vamos a analizar la crisis desde un punto de vista más entendible para todo el mundo: los amigos gorrones.
Porque los amigos gorrones son como concejales de urbanismo, y sé que cuando digo una frase comparativa siempre pongo una explicación, pero creo que no hace falta en esta ocasión. Todos tenemos ese amigo que cuando vamos todos a cenar no pide nada. Que te extrañas y dices:
− ¿No tienes hambre?
−No, ya picaré algo de lo vuestro.
Y piensas “será cabrón”, porque durante la cena él acabará comiendo más que los demás. Y se les ve venir de lejos, concretamente desde la infancia. Estos son los niños que no llevan bocata y comen un mordisco del bocata de cada niño, y claro, 200 mordiscos es como si se hubiese comido un cochinillo entre pan y pan. Que siempre había alguno que pensaba “pues a mí no me la da”, y cuando el gorrón iba a morder, ponía los dedos. Esos niños, tras unas cuantas visitas a la enfermería y un par de hemorragias en los pulgares, decidía: o no llevar bocadillo o comérselo sin que le viese el gorrón.
A estos amigos no se les puede hacer caso si vienen con la excusa de:
−Necesito algo de dinero para un asunto que me ha salido, ¡Pero es un asunto seguro!
Porque generalmente si dice que es un asunto seguro quiere decir que es seguro de ETS porque se pondrá el preservativo cuando esté con el “asunto”. Y aquí ya se entra en el terreno de los proverbios: si este amigo te engaña una vez, la culpa es suya, pero si le has pagado sus “asuntos seguros” de nuevo, la culpa es tuya. Porque la excusa del asunto seguro va a traer nuevas excusas como:
−Sí, es que ahora mismo estoy enfermo.
−Ya, es que lo tengo en casa de mi padre.
O la ya sublime:
−Pero si ya te lo devolví, ¿No te acuerdas?
En fin, que como ya dije en otra ocasión, ¿Podemos sorprendernos de que esto pase en un país donde los funcionarios desayunan cincuenta y siete veces en un solo día? Y no solo eso, aquí hacer un simpa es como un bar mitzva: si no lo haces al menos una vez no te conviertes en un hombre.
Para terminar, quiero acabar con una reflexión que haría vomitar a Bautista: Un amigo, por muy gorrón que sea, es un amigo; y un banco siempre va a ser un banco. Así que si un banco te pide dinero, ya puedes tener vaselina a mano; pero si un amigo gorrón te pide dinero, en vez de dejárselo, dale un abrazo, porque, si, se cagará en tus muertos, pero será un momento precioso… para tu cartera.

Don presenta: cagadas deportivas

Seguimos con las cagadas deportivas. Esta semana os mostraré los riesgos de ser un sucio tramposo... no, mejor explicado aún, los riesgos de ser un tramposo gilipollas... no, mejor aún, los riesgos de ser un gilipollas inconsciente... bueno, que aquí está el video. Pensáoslo dos veces antes de hacer trampas.