Isla Perdida. Población:

Antes de empezar...

Antes de empezar, solo quiero decir una cosa: en realidad, el aniversario es el sábado 13, pero guarden el secreto. Tengo un amigo gorila de espalda plateada que me debe un favor... ya me entendéis...

¿Otra vez viernes?

Happy birthday to us! Happy birthday to us! Happy birthday mister Naufrago, mister Don and mister Bautista! Happy birthday to us! ¡Bieeeen! Digo... Weeeeeell!
Queridos internautas, hace ya un año que comenzamos nuestra modesta andadura por los cerros de internetvilla, y hubo de todo: especiales, fanáticos religiosos, blogoteca, comentarios de una huelga de hambre, vacaciones forzadas y sin forzar (malditos exámenes)... ha habido de todo, pero de lo que más ha habido han sido cambios. Porque, en esta vida, nada se mantiene, todo cambia. Cuando esto empezó, Justin Bieber era "ese entrañable jovencito oriundo de Canadá".
Pero bueno, en un aniversario hay que hablar de cosas buenas, así que vamos con los contenidos:

- Cómo no, este viernes viene con un especial muy especial: el especial aniversario. Al ser esto un sitio de publicación online, hemos querido rendir un discutible homenaje a la mano que nos da de comer (que en realidad ni es mano ni nos da de comer): la informática, una vez más. En esta ocasión os traemos un manual de socorro que os servirá de gran ayuda (lo cual dudo mucho).

-Seguimos con las cagadas deportivas de Don, que nos muestra los riesgos de una carrera ciclista.

- La actualidad más actual sigue aquí, actualizándose, como lo hace actualmente, así que ya sabes, actualízate con las NoNoticias, pero actualízate aún más con... ¡La noticia del día!

-Kimbo te sigue esperando. Recuerda la leyenda africana: si cambias tu nombre por el de un enfermo, el enfermo sanará. Cada día mueren 20.000 niños por enfermedades que pueden ser curadas. Únete a la nueva campaña de UNICEF.

Bueno, poca cosa más podemos decir ya. A los que habéis seguido fieles, que según pone ahí sois pocos, pero bien avenidos, muchas gracias por permanecer ahí con nosotros, y a los que no lo habéis sido, pasad, no es necesario ni que os limpiéis los zapatos. ¡BIENVENIDOS!

La blogoteca

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Diez preguntas informáticas indispensables…


… que Bill Gates se olvidó de respondernos. De cara tanto a celebrar como a rememorar la ya famosa lista de Bill Gates y sus claves para el éxito, aquí tenéis esta especie de glosario, con diez preguntas que te harán preguntarte por qué no cogiste una telesketch en lugar de un ordenador:

1- ¿Es realmente útil?
Es casi ilógico pensar en plantearse esta pregunta: internet es casi la nueva televisión, y el ordenador ni os cuento. ¿Quién podría vivir más de quince minutos sabiendo que el ordenador está estropeado? Aun así, en la mayoría de los casos, la situación es la siguiente: hace ya más de un mes que te metieron el troyano, y el ordenador te va a trompicones, pero no lo llevas al servicio técnico, en parte por pereza, en parte por tacañería, y en una parte mucho mayor porque sabes que lo tendrán allí encerrado durante una larga temporada, demasiado tiempo como para que puedas permitírtelo, porque, además de usar el ordenador para trabajar, utilizas internet como fuente de información principal, y ya no se te ocurriría recurrir a un diccionario, o a una de esas enciclopedias… ¡que escalofríos da solo pensarlo! ¿Y luego qué? ¿De vuelta a las cavernas? El caso es que no puedes prescindir de él, aunque ya ni siquiera reconoce la memoria externa. Tu conexión de alta velocidad está siendo utilizada por medio vecindario, y, cuando puedes, la utilizas para bajarte música y ver películas, pero de los doscientos discos que tienes en el ordenador, solo has podido escuchar tres o cuatro, y de todas las películas que tenías planeado ver, solo puedes ver alguna, y con mucha paciencia, porque de lo lenta que va tu conexión de alta velocidad, tienes que pararla cada cinco minutos para que cargue. ¡Las maravillas del progreso, señoras y señores, solo nos hace la vida más fácil! Y hablando de utilidad…

2- ¿En qué punto una llamada al servicio técnico deja de servirte de ayuda?
La pregunta correcta sería ¿En qué punto una llamada al servicio técnico pasa a convertirse en una matanza salvaje? Hay tantas cosas discutibles en este servicio que no creo que pueda enumerar más de unas cuantas: para empezar, lo de asistencia 24 horas es una vil farsa, en realidad la mayoría de las veces es la fría y deshumanizada voz de un robot la que te dice que los operadores están ocupados, y vas a tener que esperar, y cómo no, la llamada no va a ser barata. Cuando contestan, nos toman por idiotas. ¿Quién no ha oído la famosa frase “está seguro de que el aparto está conectado a la red eléctrica”? Que te dan ganas de contestar “¿Ah, que es en la red eléctrica? ¡Claro! ¡Ya sé dónde está el problema! ¡Me había metido el enchufe por el culo y por eso no me dejaba reproducir archivos de audio!”, y mientras tú esperas pacientemente con una crispante canción, durante la cual sueltas de cuando en cuando algún “me cago en su puta madre”, el operador te está escuchando, y seguramente se lo esté contando a sus compañeros operadores mientras se echa unas risas desde la seguridad del “mute”. El caso es que, obviando cambios de operador, instrucciones contradictorias y mil desvaríos más, al final descubres que tu llamada para ver si podías solucionar el problema tú mismo te ha costado más que llamar a un técnico, para que no tarde en volver a estropearse.

3- ¿Cuándo tiene tu ordenador suficientes complementos?
Por ejemplo, basándonos en el testimonio de un cliente anónimo de PC Market, “porque no eres precisamente una lumbrera” (marca ficticia para depurar responsabilidades, el caso puede no corresponderse completamente con la realidad, Cartas desde la Isla queda exenta de responsabilidad legal por los contenidos publicados) que acudió a su tienda para comprarse una webcam y un micrófono. ¿Los motivos? Puro mimetismo informático: su compañero de trabajo se había comprado los mismos complementos aquella misma semana.
—Saludos, honrado comerciante —dijo el hombre—. Espero que pueda ayudarme con su criterio. Estoy buscando una webcam y un micrófono como los de mi compañero de trabajo.
—Pues verá, eso depende de la marca y el modelo de los productos que haya elegido su compañero —responde el vendedor, con una fingida sonrisa para ocultar su apatía.
—No lo sé, joven, solo sé que se los ha comprado para hablar con sus primos de Toledo.
— ¡Ah! ¡Perfecto entonces! —Responde el vendedor, con una sonrisa auténtica en esta ocasión—. ¡Sígame! Con estos dos aparatos no tendrá ningún problema para comunicarse con sus parientes de Toledo.
—Pero si yo no… —responde dudoso el cliente, sabedor de que no tiene primos en Toledo, e incluso sospechando que allí el único primo es él, pero no las tiene todas consigo, la seguridad del vendedor es demasiado apabullante.
— ¡Claro que sí, hombre! —Insiste el vendedor, que tiene entre sus manos dos chismes tan caros que bien podrían funcionar por arte de magia—. ¿Cómo no va a poder los instrumentos de su compañero hablar con sus primos de Toledo y los suyos no? ¡Estos dos aparatos tienen todo lo que necesita! —Y ya le tiene en el bote.
Este ejemplo da que pensar…

4- ¿Sabemos tanto de informática como creemos?
Esto me recuerda a un ejemplo más que evidente: Fernando Alonso. Cuando Fernando Alonso comenzó a arrasar como piloto, no había bar en el que, apoyados sobre la barra, un montón de borrachos comentasen la carrera, e incluso discutiesen a voces sobre si las ruedas blandas serían suficientes como para terminar el circuito. Todo el mundo se había vuelto experto en Fórmula 1. Y yo me pregunto ¿no ha sucedido exactamente lo mismo en este campo? Si el hombre de la webcam y el micro no hubiese intentado ir de listo con su compañero de trabajo, el vendedor de PC Market (marca ficticia para depurar responsabilidades, el caso puede no corresponderse completamente con la realidad, Cartas desde la Isla queda exenta de responsabilidad legal por los contenidos publicados), que, al fin y al cabo, está haciendo su trabajo, no le habría timado. Pero, entonces…

5- ¿Quién tiene la culpa de todo esto?
Pues me parece más que evidente también: los culpables son los mismos que decidieron que las cintas de música ya no valían, ni las cintas VHS, ni los lp (aunque estos están volviendo al mercado), y había que volver a comprarlo todo una vez más. Los mismos que sacan al mercado un ordenador de último modelo, y al año el mercado está lleno de ordenadores más baratos y con mejores características. Dentro de nada los regalarán con las tapas del yogur, pero nos seguirán clavando en el servicio técnico. A propósito, ¿puede ser que el lp esté volviendo para luchar contra la piratería? Lo cual me hace pensar…

6- ¿Se puede luchar contra la piratería?
Cierta empresa mafiosa, con servicios abusivos y ansias de monopolio cree que sí, pero no solo lo cree el gobierno, también lo cree la SGAE. ¿Pero qué pasaría si pasásemos junto a uno de sus carteles de “La piratería mata la música” o “Salvemos la propiedad intelectual”, de grupos afiliados a quienes-vosotros-sabéis. Parece muy bien hecho… ¿se habrán comprado algún programa de diseño gráfico? Yo que sé, el photocad (marca ficticia para depurar responsabilidades, el caso puede no corresponderse completamente con la realidad, Cartas desde la Isla queda exenta de responsabilidad legal por los contenidos publicados) o algo así. Esto nos lleva a la siguiente pregunta:

7- ¿Qué coño pasa con los manuales de instrucciones?
Más idiomas de los que existen en cada uno de ellos, esquemas que parecen de otros aparatos, botones que, sencillamente, no están… estas son solo unas pocas de las características de este instrumento del demonio. ¿Mi teoría? Seguramente quieran tomarnos por tontos y arrojarnos a los brazos del servicio técnico una vez más. Lo más normal que suele suceder al leer un manual de instrucciones, es lo que le sucedió a nuestro amigo, el cliente anónimo de PC Market (ya sabéis…):
—Cariño, ven a ayudarme a conectar la webcam, anda, que ya verás que pronto estamos hablando con los primos de Toledo —le implora el hombre, que evidentemente no se ha enterado de nada, a su mujer.
—Gilipollas —responde esta, muy comprensiblemente, pasando de largo.
—Está bien, creo que podré yo solo… “instruction guide”, no, esto no es “руководство по эксплуатации”, esto creo que tampoco… “manual de instrucciones” ¡Aquí está! —Exclama, henchido de orgullo, y comienza a leer—. “No vierta agua, ni otros líquidos, sobre el producto”, hecho, “no arroje el producto a los transeuntes”, hecho también… —pero la cosa se complica para nuestro compañero—. “Al conectar el producto, utilice el cable de ocho pines, si su equipo informático carece de salida wan miniport, pero utilice el conector h-5473928-j3 si dispone de salidas USB libres. Recuerde antes configurar su equipo electrónico para entrada w-lan, si no dispone de wan miniport, o para salida USB, si dispone de puertos USB libres. Si dispone de salida wan miniport, conéctela de la forma habitual”… ¡Joodeeer!… Y yo sin avisar a los primos de Toledo.
Curiosamente, las instrucciones básicas se acaban contraviniendo, y el producto acaba estrellado en el asfalto.
Sin embargo, una vez obviado todo esto (por suerte), llega otro problema habitual, que nos lleva a la siguiente pregunta.

8- ¿Por qué nuestros equipos domésticos se calan, se cuelgan, se estropean en pleno uso… y otros productos no?
Es de locos pensar que, después de lanzar una sonda al espacio, los ordenadores de la NASA se cuelguen, o que, en pleno vuelo, el instrumental de a bordo se quede pillado, con el consecuente hostión contra el suelo, o incluso que, en una base militar, se cuelgue el instrumental y los misiles se lancen. No me imagino yo al jefe del proyecto de la NASA diciendo “que contrariedad… habrá que llamar al servicio técnico”, o al piloto del avión en cuestión quejándose “vaya, primero la cafetera en casa y ahora esto”, o, Dios no lo quiera, al capitán de la base militar diciendo “bueno, ya se sabe, el instrumental armamentístico… bueno, mala suerte, espero que la cafetera sí que funcione”. ¿Por qué permitimos que nos vendan equipos informáticos estropeados? Y lo más grave…

9- ¿Por qué permitimos que, los que no están estropeados, los estropee algún gilipollas?
¿Qué gracia tiene meterle un virus en el ordenador a un pobre hombre y jodérselo? Vete al ordenador del director del Banco Central del País (no lo repito más veces) y saca de ahí cuantos millones puedas, nadie te lo va a recriminar, total, si ese dinero lo pierden las compañías de seguros, pero no vayas a un pobre oficinista y le jodas el trabajo, como si no fuera ya bastante difícil que algo lo echara todo por tierra. Aun así, ¿qué haces? ¿A quién denuncias al cabrón de turno? Porque no creo que en emergencias fuesen a ayudarte mucho, igual tendríamos que recurrir a la famosa frase de Bruce Willis y decirles “¿Y qué cojones se cree que estoy haciendo? ¿Pedir una pizza?”. Sin embargo, la pregunta del millón, la que más inquietud provoca y la que más nos encoge las tripas es…

10- ¿Qué nos depara el futuro?
¿Coches voladores y acuáticos a los que se les estropea el GPS en medio del mar? ¿Cruceros espaciales que, por error, filtran el oxigeno al espacio? ¿Servicios técnicos que te mantienen postrado en tu silla de oficina? ¿Androides asesinos presidiendo el gobierno? ¿Se convertirá el futuro en una especie de Futurama? ¿Será más bien una pesadilla dickensiana? ¿Se cumplirán las profecías de Isaac Asimov, pero los robots se calarán y se les olvidarán los principios de la robótica, perpetrando brutales genocidios, para que luego el servicio técnico diga “ya se sabe, los robots se cuelgan”?

De todas formas, no lo sabemos. Aun así, ruego a todos los estudiantes de ingeniería que lean esto que, por el amor de Dios, recapaciten, construidnos, por favor, un futuro, por lo menos, en el que podamos morir por causas naturales. Aun así, aprovecho para daros un consejo: cuando lleguen las vacaciones, viajad, disfrutad de la brisa invernal, alejaos de las complicaciones, desconectad y volved con las pilas cargadas, dispuestos a disfrutar de nosotros tanto como nosotros disfrutamos tratando de haceros disfrutar, porque, citando al célebre Isaac Asimov: "El aspecto más triste de la vida actual es que la ciencia gana en conocimiento más rápidamente que la sociedad en sabiduría".

10 pasos a seguir para derrotar a Dios:


En esta ocasión tampoco tenemos los sacrosantos puntos suspensivos, pero no os preocupéis, no es porque haya fallecido alguien que respetamos y queremos, es porque se murió Jesucristo, así que el motivo por el que no están los sacrosantos puntos suspensivos es porque no queremos nada sacrosanto en éste número.
El otro día mientras estaba afeitándome entró en el baño mi tía a ponerse la dentadura postiza (cosa muy agradable), y comenzó a decirme que se iba a misa, que había que tener temor de Dios, que no quería acabar ardiendo en la hoguera en un ajusticiamiento en la plaza mayor acusada de brujería, y mientras tanto yo no sabía si continuar mi afeitado o aprovechar la cercanía de la cuchilla a mi yugular y seccionarla con toda la fuerza que pudiese. Sin embargo, aquello me dio algo que pensar cuando se me quitaron las ganas de quitarme la vida (mi tía desapareció), y es que yo no soy el que se murió hace tantos años condenado por su propio pueblo, así que yo no soy el que tiene que desaparecer, fue ese viejo cabrón el que desapareció del mundo, pues que se quede con los muertos, ¡yo estaba aquí antes, maldita sea!
A donde quiero ir a parar es a que esta Semana Santa, al igual que todas las anteriores, ha sido una trampa mortal para todos aquellos que solamente queremos hacer lo que hacemos en todas las vacaciones: atascar nuestros intestinos con cantidades ingentes de carne de cordero lechal y bañar nuestros riñones y nuestro hígado en una cantidad tal de cerveza que ni Ernesto de Hannover podría imaginársela. Así que os voy a enseñar, tal y como os dije al principio, los diez mandamientos que todo amante de unas buenas vacaciones debe seguir a rajatabla para ganar esa lucha contra Dios que se produce todos los años. Vamos allá:
1- La regla número uno de todo amante del escaqueo es, ni más y menos que la siguiente: si quieres evitar participar de alguna manera en algo que requiera esfuerzo o resulte inconveniente, hay que evitar a toda cosa reconocer la existencia de dicho inconveniente. “¿Semana Santa? ¿Esa no es la fiesta de los conejitos y los huevos de pascua?” O mejor aún, “¿Semana qué? No me dijeron nada en la sinagoga”.
2- Que de cara al público finjas no saber nada sobre la Semana Santa no significa que no sepas nada. Mantente lejos de las calles céntricas, sobre todo por la mañana y a altas horas de la tarde. Recuerda también que los días de riesgo son el jueves, el viernes y el domingo, así que los sábados si cometes la imprudencia de ir al centro, puede que solamente veas unas gradas y muchas viejas.
3- Lo mejor es que desaparezcas. Todo el mundo aprovecha para irse de la ciudad… pues por algo será. Si tienes pueblo, ¡escóndete allí! Te evitarás tener que quedarte en casa por las tardes y podrás refugiarte en un bar junto a sus parroquianos, recuerda que en un pueblo nunca se sube a casa a cenar lo suficientemente borracho.
4- Las tardes están fuera de riesgo en el pueblo, pero el domingo por la mañana va a ser de vida o muerte, será mejor que aproveches bien el sábado y te pases todo el domingo en casa pasando la resaca… siempre son mejores unas náuseas que un enfrentamiento directo contra Dios, ¡te destrozaría!
5- Más o menos hemos repasado todas las normas horarias y geográficas, pero si te saltas alguna de estas normas, un sencillo truco es huir de las aglomeraciones, sobre todo si hay gente vestida de negro. Si ves a esa gente, huye como si te hubieses encontrado al mismísimo Cthulu.
6- Hace un par de milenios, el cadáver putrefacto de Jesucristo se levantó de su tumba como un zombie dispuesto a ingerir cuantos cerebros pudiese contener su decrépito estómago, por lo que comenzaron a hacer procesiones y saetas durante los días de peligro una vez al año para aplacar su espíritu y devolverlo a su tumba, no debes olvidar que este es el verdadero sentido de esta festividad. Sin embargo, nunca consiguen calmar del todo a este violento espíritu, y en ocasiones éste aparece como un poltergeist en todas las casas de la cristiandad. Para evitar estas apariciones, no enciendas la tele nunca, ¡nunca! ¡Ni aunque el Madrid-Barça hubiese caído en esas fechas! Siempre puedes correr el riesgo de que el poltergeist interrumpa la programación habitual como si fuera “de repente Chavez” y conectara con el vaticano.
7- Las misas televisadas no son el único riesgo, repito, apaga la puta tele, hay mucha gente que no ha sobrevivido a la emisión de Ben-Hur. De pequeño mi abuela me obligó a verlo y tuve que ser hospitalizado de urgencia.
8- Con los siete primeros consejos hemos conseguido rehuir un enfrentamiento directo con Dios, pero llegará un momento en el que las hostilidades van a tener que empezar. La Semana Santa es la época perfecta para un viaje romántico con tu pareja, lejos de tu familia y sus comidas multitudinarias. Si no tienes pareja, intenta convencer a tus amigos para viajar a una casa rural y atrincheraros allí hasta que Dios suelte toda su artillería. Si estás en tu pueblo, la resaca sigue siendo una gran opción, levántate a las cuatro de la tarde y atibórrate a lechazo tu solo en la cocina.
9- Puede que una forma de ataque llegue en forma de saeta (no de flecha incendiaria, Dios es demasiado sofisticado para algo así; sino de canto típico de las fechas), así que mientras salgas a la calle, lleva los cascos con Alice Cooper o AC/DC a todo volumen.
10- Por último, pero no menos importante, debes recordar que no es malo que en estas vacaciones caiga una lluvia torrencial… es más, yo que tú, intentaría aprenderme la danza de la lluvia de los nativos americanos antes de salir de casa… además, así podrás lanzar un ataque directo contra Dios al poner la tele y encontrarte con unos cuantos sevillanos llorando porque no han podido sacar los pasos.
En definitiva, no quiero meterme en si Dios es un cabrón que puso un montón de normas estúpidas o un invento más lucrativo que el chupachups, lo que sé es que esta Semana Santa escuché una voz que me llamaba desde un cerro a un par de kilómetros de mi pueblo, así que me acerqué y me encontré una zarza ardiendo. Allí, la propia zarza me dijo “apágame tío que me abraso”, yo hice caso y la zarza llena de espuma de extintor me volvió a hablar “gracias por ayudar a tu señor, en agradecimiento, te obsequio con este decálogo para pasar unas buenas vacaciones de Semana Santa”. Yo, extrañado, pregunté “¿Pero quién eres?”, y la zarza me contestó “El nuevo fichaje de Los Hombres de Paco”, y yo “¡Anda coño! ¡Goya Toledo! Pues tienes la voz un poco ronca”. Luego cuando se me pasaron los efectos me desperté rodando colina abajo.
En definitiva, que disfrutéis de este decálogo que Satanás me entregó cuando yo no estaba en mi mejor momento… a él no le ha ido mal estos últimos años, ¿no?

When a man…


… loves a woman… o no, porque se puede amar cualquier cosa. Si, amigos, este viernes no es un viernes como otro cualquiera, lo cual tampoco debería justificar este artículo, pero como estaba deseando hacer algo así, os vais a tener que aguantar… ¿Que a qué me refiero? Queridos lectores (o lector) (o lectora) (o spam), este domingo es el día: ¡¡EL DIA DE LOS ENAMORADOS!!
El día de los enamorados me evoca variados recuerdos, y podría decirse que todos los he vivido desde todos los puntos de vista: enamorado pero sin pareja, enamorado y con pareja, desenamorado y sin pareja, incluso desenamorado y con pareja (este fue el más aburrido de todos), y lo único que puedo asegurar es que el día de San Valentín es una mezcla entre mala promoción, consumismo… y asco, si, como Ramoncín (jaja, primer chiste sobre Ramoncín del año… y lo que te rondaré morena).
Y pienso yo, ¿Qué sería de San Valentín sin eso tan difuso, etéreo e intangible llamado amor? Pues seguramente sería igual, solo que se llamaría diferente, pensadlo: un día en el que, para conseguir una recompensa sexual, un tipo regala algo a su novia… ¡Claaaro! El día de las prostitutas:
− ¿Sabes qué día es hoy?
− ¡Sí! ¡Hoy es San Malena Gracia! (Habrá algún listillo que diga “No es san, es salta”, pues para vuestra información, sobran las explicaciones sobre por qué no ponemos “santa”)
Podemos incluso plantearnos otro ejemplo: un día en el que se hace un regalo que de manera velada implica una recompensa:
− ¿Sabes qué día es hoy?
− ¡Sí! ¡Hoy es San Cachuli!
En fin, sigamos hablando de cosas que dan asco, porque toca hablar del amor: el amor es como la varicela, tarde o temprano acaba llegando, y como todos lo saben, el señor capitalismo decidió que ponerle una camiseta con corazoncitos a la reproducción en miniatura de un oso para que un tío consiga sexo con, porque es evidente que no hay criatura que incite más al amor que un oso (saliéndome un poco de la temática del artículo, tengo un amigo que dice que lo mejor que se puede hacer cuando te cruzas con un oso, es tirarte a su pecho y agarrarte, porque dice que los osos no tienen codos y no te pueden alcanzar desde esa posición… ¡Claro! Lo primero que se me pasa por la cabeza cuando veo a un oso de casi tres metros de altura y capaz de destrozar un esternón humano de un zarpazo es tirarme a su pecho y abrazarle… porque cabe una remota posibilidad de que sea cierto, pero, ¿Quién ha sido el que lo ha comprobado? ¿Quién ha sido el valiente? Solo se me ocurren dos personas que puedan haberlo hecho, una es Clint Eastwood, que tiene casi ochenta años; y la otra es un personaje que solo existe en los cuentos infantiles y en la imaginación: Sylvester Stallone, porque no puede existir en realidad alguien tan gilipollas).
Yo con mi novia me pasé mucho tiempo pensando en cómo acabaría la cosa. Nunca supe si lo nuestro acabaría bien o, por el contrario, acabaríamos casándonos. Me pasé más de dos años con ella… si, es que quería comprobar si lo nuestro iba enserio. Era una chica realmente singular, de las que te invitan a cenar y ¡Sorpresa! ¡Tus suegros! No sé que era peor, cuando cenábamos y estaban sus padres, o cuando no estaban sus padres, y era ella quien preparaba la cena y te invitaba a cenar. Tengo ese San Valentín grabado a fuego, cuando llegué a su casa y me dijo:
− ¡Que pronto llegas! Pues a la ensalada la quedan unos minutos en el horno.
Os aseguro que llegué a replantearme mi sexualidad mientras ingería aquella ensalada quemada y aquel estofado de carne con kétchup porque se le había acabado el tomate en la ensalada y “total, sabe igual”.
El caso es que con ella los días de San Valentín eran especialmente vividos, porque tenía una especie de carencia afectiva… de pequeña su amigo imaginario la pidió que se tomaran un descanso para conocer gente. Aunque ya se le veía venir desde lejos, al principio la cosa era así:
− ¡Hola cariñito! –Se debía creer que era su hermanita en vez de su novio.
− ¡Hola, mi vida!
− ¿Me quieres?
− ¡Te adoro!
− ¿Y sabes qué día se acerca?
− ¡Claro que sí! Y tengo una sorpresita…
− ¿Cuál?
A partir de ese “cuál” ya estaba en mi terreno.
− ¡Ah, ya lo verás!
− Venga, dímelo.
Aquello solía llevar a un tira y afloja empalagoso en el que parecer un auténtico imbécil me llevaba a una estupenda ración de cama. Esto que habéis visto no es otra cosa que los principios de una relación, cuando sufres esa enfermedad que te hace verlo todo maravilloso. Que íbamos juntos por las calles, veíamos a un perro enfermo vomitando y decíamos “¡Oooooh, que bonito!”. Pero como todas las parejas pasan de la asquerosidad a… la asquerosidad… pero en grado sumo, la cosa se acabó poniendo así:
− ¡Hola cariñito!
− ¿Qué?
− ¿Me quieres?
−… si
− ¿Y sabes qué día se acerca, cariñito?
− ¡Sí! Y no me llames así, soy tu novio, no tu gato.
− Bueno, que me perdone el señorito, ¿Pero me vas a regalar algo por San Valentín o no?
− ¡Por supuesto! Un corre-que-te-cagas.
Porque esa es otra, el regalo tenía que ser por lo menos un collar, un vestido caro-que le guste-que sea de su talla-y con el que pueda enseñar las tetas sin dejar de insinuar, o el original de “Titanic” firmado con la sangre de Di Caprio. Y ya no es solamente porque si el regalo no le gustaba ponía la cara de Harry “El Sucio” y decía:
− Que bonito.
Ese “Que bonito” significaba “y encima esperará mojar el gilipollas”. Sino que también era porque cabía la posibilidad de que ella te hubiese hecho un regalo perfecto y tú te presentases con la pulsera de cuero que te vino con el “Mundo Deportivo”, porque la cara de gilipollas puede llegar a ser más o menos de las mismas proporciones que la hostia que te vas a llevar. Sin embargo, y pensando que vas a quedar genial, llegas con tu esclava de plata donde está grabado “cariñito y cariñita juntos forever and ever and ever… “, hasta que se acabó el espacio para escribir, que el grabado le da tres vueltas a la pulserita. Llegas con la esclava y ella te ha comprado una mierda de cajita de plástico para llenarla de arena y peinarla con un rastrillo, y la excusa que te da es que “es muy exótico y sirve para relajarse”.
Al final lo acabamos dejando, el amigo imaginario volvió y la dijo que ya se habían dado un tiempo y ahora estaba seguro de sus sentimientos. Jeje, ahora les va bastante bien… creo que está muerta.
En fin, que no hace falta un día para demostrarse amor cuando tienes el resto del año para hacerlo. Si trescientos sesenta y cuatro días os los pasáis discutiendo, de nada sirve haceros un regalo un día y esperar que todo se arregle. Además, el amor tiene muchas formas y se manifiesta constantemente, como decían en aquella película romanticona, “el amor hoy en día está en todas partes”, peeeeeero, si eres de esas personas que no puede pasar un San Valentín en soledad, lo mejor que puedes hacer es amarte a ti mismo… toda la noche.

All I want for Christmas…


…it’s you. Siempre lo digo, pero… hay que ver como pasa el tiempo. Hace nada era 20 N y leíais un especial sobre “una persona muy simpática”, y ahora nos traemos entre manos… (Redoble): EL PRIMER ESPECIAL DE NAVIDAD. Para el que no lo sepa, la navidad es esa fecha en la que las calles parecen prostíbulos y la gente occidental intenta acabar con cenas con las que no podría ni Susan Boyle… en navidad es la cena la que te come a ti.

¿Cómo te das cuenta de que la navidad se acerca? Solo hay que saber interpretar las señales: Por ejemplo, las luces en la calle son una señal falsa, porque aparecen cuando vuelves de las vacaciones de verano, de manera mágica. Sales a la calle en bermudas y camiseta y ahí están, y tú:

― Joder que estrés, no me he recuperado todavía de las navidades pasadas, mi tarjeta de crédito todavía tiene terrores nocturnos…

Y las luces:

― ¡COMPRA! ¡COMPRA! ¡COMPRA!

Incluso la primera señal es muy difícil de cazar: el puente de la Constitución. Si eres estudiante, ese puente es como un concierto de Ramoncín, que nunca desemboca en nada bueno (no iba a acabar el año sin un chiste sobre Ramoncín ni loco), cuando entras en el puente acaba de empezar el curso, pero al otro lado del puente te esperan los exámenes, salvo si vas a la universidad, que te espera todo lo que te tienes que aprender para los exámenes y que te hacen lamentar las doscientas cervezas y las doscientas partidas de mus que te ha dado tiempo a echar unos dos meses. Que ves acabarse el puente y dices:
― Si lo se me tiro al río.

Si trabajas es más difícil de ver, porque la mierda viene a ser la misma antes y después del puente, a no ser que tengas un trabajo divertido de esos que no se consideran trabajos, como actor, cantante o director del BBVA. De todos modos hay un detalle que te indica que no hay vuelta atrás: las cestas de navidad. Una cesta de navidad es un regalo que te dan en función de lo que trabajes, a los trabajadores corrientes les dan una cesta corriente, reservando las grandes para actores, cantantes y el director del BBVA (chiste repetido, pero es navidad, ¿indultan a pavos y no me indultan a mi?). De repente, vayas a donde vayas todo esta lleno, hay gente hasta en las expos, que pasé el otro día por la Expo de Zaragoza del año pasado y estaba lleno:

― Pero si esto ya está cerrado.

― Ya, pero es navidad, la gente brota de los agujeros en el suelo

Y yo pensando “claro, por eso hay tantas obras”.

Otro sinónimo de la navidad es la gente cargada de bolsas con regalos. El consumismo exacerbado es lo más destacable de las navidades, eso y los muñecos de Papá Noel trepando por las fachadas, que piensas “¿Quién es más pringado, ese Papá Noel de plástico trepando encaramado a la ventana del cuarto de baño o ese tio disfrazado de Papá Noel en El Corte Inglés?” (La respuesta es SIEMPRE el tio disfrazado). Te das cuenta de lo cerdos explotadores que son los empresarios cuando ves a chavales disfrazados de Papá Noel y de Reyes Magos pasando frío… esos son los verdaderos héroes navideños, que tienen a los niños engañados, que es para cogerles de la pechera y decirles ¡TU ERES UN FARSANTE, TU NO ERES BALTASAR, BALTASAR TIENE TRES PIERNAS, QUE ME DEJÓ UN AGUJERO EN EL SUELO CUANDO SE AGACHÓ A POR EL VASO DE COÑAC!

¿Por qué los Reyes Magos beben coñac? Y, más inquietante todavía, ¿Si en cada casa se les pone una copa de coñac, a 6000.000.000 habitantes en todo el mundo, la última casa que visitan es la del médico que les pone la B12? Solo saldrán una noche, pero la aprovechan bien los cabrones.

Y esas madres cocinando desde las doce de la mañana, que acaban hechas puré, y esa abuela diciendo:
― El año que viene no estaré.

Y el cuñado borracho, bebiéndose el coñac que le ibas a dejar a los Reyes Magos… en fin, que las navidades son unas fiestas muy desestresantes.

Antes de finalizar este especial, quisiera hacer un repaso a lo más relevante del año desde el principio de Cartas desde la Isla (que tampoco es mucho):

- El 20 de noviembre, con sus tradicionales falangistas exaltados, que ya son tan propios de la fecha como los capuchones de semana santa o los corruptos… todo el año.

- Aminatou Haidar, que vino, vio y venció. Se espera un cambio en Marruecos… bueno, se espera un cambio en todas partes, a ver si hay suerte y nos lo traen los reyes, aunque si se emborrachan lo dudo mucho.

- Hermann Tertsch y Berlusconi, ambos heridos en combate.

- Aquellos adolescentes viejunos que volvieron a la palestra con el estreno de “Luna Nueva”, la película de vampiros más esperada desde “Condemor” y “Drácula, un muerto muy contento y feliz”.

- Una mención especial se merece una nueva Web de humor, todo lo que pase en Internet y haga gracia va a estar puesto allí, desde ocurrentes mensajes navideños hasta memorables sketches de Cruz y Raya. Desde aquí un gran saludo a Humor Para Todos, que esta semana podréis encontrar en “sitios de interés”.

Y, noticia arriba, noticia abajo, para poco más nos ha dado el año. Como sería muy raro dar las campanadas por escrito, Cartas desde la Isla volverá en enero, a empezar de cero un año que esperamos que de para mucho, y que, a pesar de todos los problemas que habrá, que seguro que los habrá, nadie deje de lado lo realmente importante, como el amor en todas sus manifestaciones, aunque no sea navidad.

Y sin más deciros que, en estas fechas tan señaladas, me llena de orgullo y satisfacción… desearos una navidad con mucho humor.

Una fecha señalada…

(imagen Manel Fontdevila)

¡20 N! ¡Como pasa el tiempo! 34 años pasan volando… y si no que se lo digan a la Duquesa de Alba, que lleva toda la vida haciendo lo mismo… ¡Nada!
Esta reflexión tiene un por qué: El 20 de noviembre de 1975, en España ocurría uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX, Francisco Franco fallecía tras una larga agonía, un grave deterioro físico (más), y varias operaciones infructuosas… pobrecillo.
A raíz de éste importante acontecimiento, se me ha ocurrido dedicar éstas líneas, que en teoría deberían ser utilizadas para temas más amenos, para dedicarle una somera biografía al, ya desaparecido, caudillo de España.
Francisco Franco nace en Ferrol el 4 de diciembre de 1892. En 1907, tras una infancia traumática (le castigaron con el nombre Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo), decidió ingresar en la Academia de Infantería de Toledo. Su madre con un disgusto…
― Pero Francisco, ¿cómo te vas a separar de mí? con las ganas que tenía de verte dar el estirón…
Luego descubriría que era algo que, por genética, iba a perderse todo el país. Pero Franco iba ya todo loco, “¡Dejadme solo!” gritaba. En fin, que Franco empezó a cogerle gusto al conflicto, y con 17 años marchó para Marruecos, a aquella guerra que tanto tocó los huevos por aquella época: la guerra del Rif. Allí no se que le dieron, que estuvo yendo y viniendo hasta más o menos 1921. De la estancia de Franco en el Rif se saben algunas cosas, como que en 1916 fue gravemente herido en una escaramuza (suponemos que en el cerebro), y aquella herida se sumó a los avistamientos de Franco, acompañado de unos cuantos hombres más, ascendiendo al Valle del Rif para, según declaraciones de los mismos testigos “ir a coger no se qué plantas”. Hay quien asegura que aquellas “no se qué plantas” propiciaron el conocido desastre de Annual. Más testigos aclaran textualmente: “Las hordas rifeñas asediaron los objetivos recién conquistados de los soldados españoles, y cuando iban a llegar, salió uno a abrir la puerta y dijo algo sobre que le daba pereza pelear y se iba a comprar galletas de chocolate”.
Ese mismo año, Franco se casa con Carmen Polo (la collares), supuestamente bajo los efectos de “esas plantas ya mencionadas” (pero en esta ocasión era la collares quien sufría estos efectos, porque si no, no se explica). En 1926 nace Maria del Carmen, única hija del matrimonio en toda su relación (sospechoso, o mucha guerra y poca marcha).
En 1934 se produce un levantamiento en Asturias, en el que participó Franco. Sobre el papel, esto fue un infructuoso acto de rebeldía contra la república, pero fuentes fidedignas aseguran que esto fue “pa’ acojonar”. Durante la república se intentó mucho, lo de acojonar, digo, y la verdad es que si no llega a ser por el fútbol más de uno se habría cortado las venas.
En 1936, los militares empezaron a levantarse, “¿to’ esto de la libertad y esto que es?” declaró un enfurecido Sanjurjo desde la cárcel. Sin embargo, Franco no estaba seguro de si mojarse o no, supongo que lo vería como exagerado eso de matar republicanos, y los demás generales le empezaron a picar. “Franquito es un cuquito que va a lo suyito” dijo Sanjurjo en la cárcel, Primo de Rivera (hola don pepito), estaba hasta las pelotas de Franco, hablando en plata. Los golpistas en Pamplona hasta le sacaron un mote: “Miss Islas Canarias 1936”, aunque no me imagino a Franco en bañador con la banda cruzada (me refiero a la banda de miss, no a la que llevaba normalmente).
Finalmente, tanto “¿A que no hay huevos?” y tanto cacarear cuando pasaba por allí, mosqueó a Franco y éste tiró para Canarias (provocando carcajadas en los demás golpistas), y de ahí a Marruecos, haciendo que, finalmente, la guerra civil estallase el 17 de julio de 1936.
Durante la Guerra Civil Española NO PASÓ NADA (Declaraciones de la COPE). Desde el 17 de julio del 36 al 1 de abril del 39, los españoles se dividieron en bandos, se dispararon unos cuantos tiros, se mataron, se echaron sus siestas, y fijaron un día a la semana para ir a ver a un cómico en franco ascenso (franco, jejeje) Miguel Gila. Un día Gila se presentó en bar equivocado, o llamó al teléfono equivocado, y le encerraron en un campo de prisioneros, así que el único día de la semana que podían descansar un rato se fue al garete, y Franco nunca más recibió llamadas reclamando las balas que les habían disparado.
El primero de abril de 1939, la guerra se dio por finalizada, con la victoria de los nacionales. Los niños fueron sacados al patio para cantar el “Cara al sol” (chirigota popular de aquel entonces), los presos republicanos fueron amablemente invitados a morir fusilados, y comenzaron a decorar las iglesias con placas de “Caídos por Dios y por España”… y poco más da de sí la cosa.
Durante los casi 40 años siguientes a España no le bastó con el sol y las playas para ser líder en turismo. Franco, en el Pardo, no hizo gran cosa. Inauguró unos cuantos pantanos, se fue de paseo a Hendaya, voló unos cuantos edificios y monumentos históricos, deformó la educación de los escolares, criminalizó todas las ideologías y puntos de vista que no fuesen los de él, llevó al exilio y a la muerte a la gran mayoría de mentes pensantes y genios de la época, permitió que la situación económica entrase en una recesión terrible hasta que en 1960 empezaron a restaurarse un poco las relaciones internacionales, y como diría el de Piratas del Caribe: subió al poder para torturar, reprimir y matar, como una comadreja hasta reventar (para lo que se tomó su tiempo el tío), con deciros que le llamaban el rexona, porque rexona no te abandona.
Hablando un poco en serio, desde entonces todo el mundo se ha preguntado, al menos una vez, si aquella muerte iba a significar algo. Si de verdad las cosas iban a cambiar tras 39 años y medio de dictadura militar, bloqueo internacional y, en definitiva, deterioro de la situación general del país. A menudo nos preguntamos si en realidad algo cambia con el paso de los años, si el poder deja de ser la meta final… si en realidad hace falta todo esto. Hay cosas que nunca cambian.
Finalmente (no voy a acabar el artículo con ese mal rollo), siempre se ha dicho mucho eso de “si Franco levantara la cabeza”. En mi opinión, si Franco levantara la cabeza, se daría con la tapa, y tras quejarse, diría:
—Serán cabrones, que no pueda uno echarse una siesta…

Don presenta: cagadas deportivas

Seguimos con las cagadas deportivas. Esta semana os mostraré los riesgos de ser un sucio tramposo... no, mejor explicado aún, los riesgos de ser un tramposo gilipollas... no, mejor aún, los riesgos de ser un gilipollas inconsciente... bueno, que aquí está el video. Pensáoslo dos veces antes de hacer trampas.